La mecànica del corazón.
Esta mañana le he visto recoger cartones y recortar siluetas de cohetes. Creo que aun piensa en recuperar a su novia; vuelve a hablar de viajar a la luna. Su máquina de los sueños se pone de nuevo en marcha, lentamente.
[..]
Lleva unos zapatos grandes y viejos; son sandalias de monja, ideales para aplastar sueños.
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Esta noche, me encaramaré a la luna, me instalaré en su cruasán como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para soñar.
M. Malzieu

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