Pastoral americana.
Han pasado los años y ahora, dentro de mi incultura decreciente de la que en privado me siento tan orgulloso, se que tenía razón. Cierto es que la sociedad americana tiene fama de inculta, pero esta gente tienen, como mínimo en novela, un nivel increible durante el siglo XX. No encuentro otro país que se le pueda comparar.
La sociedad americana es muy fácil de criticar, pero si ahondas un poco por debajo de los tópicos te encuentras una cultura riquísima. Es que es mucho más sencillo verlo en música. Te ries del país que tiene a Britney Spears, pero son los mismos que han visto nacer a Dylan o Springsteen, dos son iconos totalmente americanos. Y si estás en la música ya te puedes fijar en la literatura, por ejemplo leyendote este fantástico artículo.
No se que tienen de especial los escritores americanos, pero tengo creencias. Leo a primeras personas, no me estan explicando una historia desde lejos, sino que me ponen ahí al lado, me la cuentan en primera persona, alguien que la ha vivido, o que ha estado cerca, que los ha conocído; que me cuenta como se sintió él, que me pide que pienses como me sentiría, o como me siento. Y parece que analizan la sociedad pero están mirando a las personas, en individual, cada uno por separado, dentro del todo, pero sin olvidar nunca ese individualismo que los caracteriza como conjunto. O quiza no he leido lo que escriben.
Al siglo XXI quiren entrar por la puerta grande y tienen varias opciones. Philip Roth es una de las más firmes. Sólo he leido dos libros suyos, pero me gusta, me gusta mucho. Entre otras muchas cosas, tiene grandes inicios...
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El Sueco... Durante los años de la guerra, cuando yo todavía iba a la escuela primaria, ése era el nombre mágico en nuestro vecindario de Newark, incluso para los adultos a los que sólo una generación separaba del viejo gueto de la calle Prince y que aún no estaban tan impecablemente americanizados como para quedarse como si les hubieran dado un balonazo en la cara ante la destreza de un atleta de escuela media.Philip Roth.
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